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Un curso de avances históricos para el profesorado y de retos pendientes para la educación pública


30 Jun, 2026

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El curso escolar 2025-2026 pasará a la historia de la educación en Cantabria por la firma del Acuerdo de Adecuación Salarial del profesorado, una reivindicación histórica conseguida tras más de un año y medio de movilizaciones y negociación. Este importante avance en los derechos laborales de los docentes constituye, sin duda, el principal hito del curso. Sin embargo, ANPE Cantabria considera que la mejora retributiva debe ir acompañada de medidas que permitan resolver los problemas estructurales que siguen afectando a la enseñanza pública.

Con la finalización del curso, el sindicato realiza un balance positivo de los avances conseguidos gracias al trabajo sindical y al respaldo del profesorado, pero advierte de que los desafíos que afrontan diariamente los centros educativos exigen mantener el compromiso de las administraciones con la educación pública.

El principal logro de este curso ha sido la firma del Acuerdo de Adecuación Salarial del profesorado, culminación de una reivindicación largamente demandada y de más de un año y medio de movilizaciones, negociaciones y trabajo constante. El acuerdo permitirá recuperar progresivamente el poder adquisitivo perdido durante los últimos dieciocho años y situará a los docentes de Cantabria entre los mejor retribuidos de España.

Desde ANPE Cantabria queremos agradecer el respaldo de los cerca de 9.000 docentes de nuestra comunidad autónoma, cuyo apoyo ha resultado decisivo para alcanzar un acuerdo que responde a una reivindicación justa, legítima y necesaria. Este resultado demuestra que el diálogo, la negociación y la movilización responsable son herramientas eficaces para mejorar las condiciones laborales del profesorado y fortalecer la educación pública.

No obstante, este importante avance no puede ocultar la realidad cotidiana de los centros educativos. El profesorado desarrolla su labor en aulas cada vez más complejas, con una creciente diversidad de necesidades educativas, sociales y emocionales del alumnado. Esta realidad exige una atención mucho más individualizada, una mayor coordinación entre profesionales y un incremento de los recursos humanos y materiales disponibles.

En este contexto, ANPE considera que la reducción de ratios debe convertirse en una prioridad política. El descenso de la natalidad ofrece una oportunidad que no puede desaprovecharse para disminuir el número de alumnos por aula en todas las etapas educativas. Reducir las ratios permitirá mejorar la calidad de la enseñanza, favorecer una atención más personalizada y dignificar las condiciones en las que el profesorado desarrolla su trabajo.

Del mismo modo, el sindicato defiende que una verdadera inclusión educativa solo será posible si las plantillas y la organización de los grupos se adaptan a la realidad de cada centro. La escolarización del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo debe tener un mayor peso en la configuración de las aulas y en la dotación de recursos especializados, porque no todas las aulas presentan las mismas necesidades.

Otro de los problemas que continúa afectando al profesorado es el creciente incremento de la burocracia. Informes, procedimientos administrativos y tareas documentales consumen una parte cada vez mayor de la jornada laboral, reduciendo el tiempo que los docentes pueden dedicar a preparar sus clases, atender al alumnado y coordinarse pedagógicamente. ANPE insiste en la necesidad de simplificar estos procedimientos y devolver el protagonismo a la labor educativa.

La salud laboral del profesorado constituye igualmente una preocupación creciente. La sobrecarga de trabajo, el aumento de la conflictividad en algunos centros, la insuficiente protección institucional y la pérdida de reconocimiento social generan un importante desgaste profesional. Proteger al profesorado significa también proteger la calidad del sistema educativo público.

Entre las reivindicaciones pendientes destaca igualmente la necesidad de regular de forma garantista las actividades complementarias y extraescolares. ANPE reclama una normativa clara que reconozca la responsabilidad asumida por los docentes durante estas actividades, contemple compensaciones laborales adecuadas, dietas cuando correspondan, medidas que favorezcan la conciliación y un respaldo institucional efectivo ante cualquier incidencia o situación conflictiva.

Durante este curso, ANPE Cantabria también ha reforzado su compromiso con la defensa y el reconocimiento social de la profesión docente mediante la campaña audiovisual "1 docente, 1.000 futuros", una iniciativa que da voz a profesores y profesoras de diferentes centros educativos públicos de Cantabria para poner en valor una labor imprescindible para el presente y el futuro de nuestra sociedad.

El sindicato considera que reconocer el trabajo del profesorado constituye una responsabilidad compartida por toda la sociedad. Cada docente deja una huella imborrable en cientos o miles de alumnos a lo largo de su carrera profesional y desempeña un papel esencial en la construcción de una ciudadanía crítica, formada y comprometida.

De cara al curso 2026-2027, ANPE Cantabria considera prioritario seguir avanzando en la reducción de ratios, el refuerzo de la atención a la diversidad, la disminución de la carga burocrática, la aprobación de una verdadera Ley de Autoridad Docente, la regulación de las actividades complementarias y extraescolares y un incremento suficiente de la inversión educativa que permita hacer viables todas estas mejoras.

El curso 2025-2026 ha demostrado que la unidad del profesorado, el diálogo, la negociación y la movilización son capaces de transformar la realidad educativa. La consecución del Acuerdo de Adecuación Salarial marca un antes y un después para la profesión docente en Cantabria, pero no representa el final del camino. ANPE continuará trabajando para que las mejoras alcanzadas tengan continuidad y para que los próximos avances se traduzcan en mejores condiciones de trabajo para el profesorado y, en consecuencia, en una educación pública de mayor calidad para todo el alumnado.

Porque una educación pública de calidad necesita docentes reconocidos, protegidos y respaldados.