El modelo de calendario bimestral lleva aplicándose 10 años en Cantabria de forma exitosa y nuestra comunidad autónoma es un referente a nivel nacional en este sentido
Llevamos 10 años trabajando en los centros educativos aplicando criterios racionales y pedagógicos que buscan exclusivamente el bienestar del alumnado y aprovechar de la mejor manera posible los tiempos escolares, tal y como establece el acuerdo por la educación en Cantabria establecido por el Consejo Escolar. De hecho, no es ninguna casualidad que Cantabria haya despuntado en los últimos informes PISA y en todos los indicadores educativos recientes. Obviar eso es una irresponsabilidad monumental, y tocar lo que funciona es un error para cualquier gestor con un mínimo de criterio.
Resulta muy curioso que el Consejo Escolar haya emitido una propuesta, promovida por el consejero de Educación, para utilizarla como justificación para intentar “cargarse” un modelo de calendario que lleva 10 años implantado, está asumido y aceptado de forma muy general en nuestra comunidad autónoma. Sobre todo porque no existe ningún movimiento importante en contra del mismo.
Además, es especialmente grave que el consejero, Sergio Silva, una vez más, vaya en contra de sus propias palabras, algo que se está convirtiendo por desgracia en costumbre. El consejero explicó, en unas de sus primeras declaraciones nada más asumir el cargo que no iba a cambiar el modelo de calendario escolar porque estaba plenamente consolidado y tenía efectos positivos en el proceso de aprendizaje. ¿Tenemos que dar por hecho que es el típico político que miente a los ciudadanos y hace siempre lo contrario de lo que dice?
Si la consejería de educación toma la decisión de cambiar unilateralmente el modelo de calendario bimestral, basado en criterios pedagógicos, priorizando el bienestar del alumnado, por otro tradicional basado en movimientos lunares y otros criterios “esotéricos” nos tendrá enfrente. La Junta de Personal no va a aceptar nunca la imposición de un calendario diferente al modelo actual, que está ampliamente implantado en la mayoría de países de la Unión Europea.
Sirve como ejemplo, que en la propuesta lanzada por el consejo escolar, con el rechazo unánime de la Junta de Personal, desaparecen los bimestres, se reducen los tiempos de descanso del alumnado y se plantea un último trimestre escolar para el curso 2026-27 de 55 días lectivos de duración. Cualquier persona que esté mínimamente familiarizada con la educación sabe que eso es una auténtica barbaridad desde el punto de vista pedagógico. Es inhumano someter al alumnado, especialmente a los más pequeños a un periodo lectivo tan largo, por no hablar de las dificultades que plantea trabajar en esas condiciones a los docentes.
La Junta de Personal Docente ve perfectamente razonable que el Consejo Escolar pueda emitir informes sobre temas educativos, incluido el calendario escolar, y de hecho, lleva haciéndolo desde la primera aplicación del mismo. Por cierto, cosa que no se ha hecho nunca con tanta profusión e interés con el modelo de calendario tradicional que existía con anterioridad. Lo que no es de recibo es que se arrogue la potestad de fijar las fechas que debe tener el mismo. Eso es una atribución que tiene la Mesa Sectorial de Educación según lo establecido en el artículo 37 del EBEP, ya que se trata de una negociación de estricto ámbito laboral.
Por todo ello, la Junta de Personal Docente exige que se convoque cuanto antes la Mesa Sectorial de Educación para negociar con los interlocutores que establece la legislación laboral el modelo de calendario escolar para el curso 2026-27.