La Junta Personal Docente de Cantabria ha comparecido hoy, cuando se cumplen 111 días desde la última mesa mantenida con el Consejero. En todo este tiempo sin negociación con Silva, sin embargo, la Consejería ha enviado a los centros unas nuevas instrucciones de organización para el profesorado especialista en PT y AL, se ha presentado un Anteproyecto de Ley de Autoridad Docente y Convivencia Escolar, se han discutido las plantillas del próximo curso sin bajada alguna de ratios o se pretende dinamitar el sistema de oposiciones.
Además, este tiempo ha servido para demostrar que la “Cláusula Silva” era una trampa inaudita, que pretendía condicionar nuestra adecuación retributiva a cuestiones parlamentarias ajenas al profesorado. Firmarla hubiera supuesto legitimar el incumplimiento de este Gobierno. Interpelamos a Silva y Buruaga sobre la razón por la que los demás trabajadores públicos, como los de Sanidad o Justicia, no han visto su adecuación condicionada y, de hecho, este mes de enero están recibiendo el siguiente escalón de su merecida adecuación salarial pese a no haberse aprobado nuevos presupuestos, mientras a las y los docentes se nos niega el mismo derecho.
Preguntamos a Silva y Buruaga por qué este Gobierno decidió tomar al profesorado cántabro como rehenes y provocar un conflicto que se prolonga ya más de un año y nos encamina hasta los 18 años sin actualización salarial autonómica, los tres últimos son responsabilidad exclusiva de Sergio Silva. De haber firmado un acuerdo con la cláusula Silva, los docentes seríamos los únicos funcionarios que no hubiéramos cobrado la adecuación retributiva y no podríamos protestar por ello hasta el año 2030.
Estos días hemos visto al Consejero sacar pecho por ser Cantabria la tercera comunidad con menor tasa de abandono escolar y la comunidad con menor segregación socioeconómica en la ESO. Según ha reconocido, esto demuestra que “tenemos buenos docentes que son pieza clave de la Educación”. Está bien que cambie le trato retórico que venía dándonos, pero lo que queremos las y los docentes de Cantabria, a estas alturas, es que ese reconocimiento vaya más allá de las palabras y se concrete en medidas tangibles.
Para reclamarlas tras tanto tiempo de ninguneo anunciamos una nueva oleada de la marea verde, que desembocará en una gran manifestación el sábado 14 de marzo por el centro de Santander. Las (movilizaciones incluirán una consulta que evidencie la posición del colectivo docente sobre decisiones que la Consejería ha adoptado unilateralmente y) no pararán hasta que abandone la unilateralidad, alcanzando acuerdos con la Junta que mejoren las condiciones en la Educación Pública.